María Marín

maria.marin @ chamis.org

María es monitora de 3º de ESO.

¿Quién soy? Complicada pregunta, quizá por el miedo que tenemos a encontrar las respuestas o por las miles de cuestiones que nos invaden al formularla. No me resulta fácil presentarme y mucho menos describirme… así que empezaré por lo más banal.

Nací en Zaragoza, en una familia pequeña y acogedora; de eso hacen 20 años. Desde hace dos me distancio de ellos cinco días a la semana para estudiar una de las cosas que más me llenan, Enfermería, en una ciudad pequeña pero con mucho encanto: Huesca.

Todo lo que recuerdo sobre mí y sobre mi infancia trataré de resumirlo en unas pocas palabras…

Montaña, naturaleza, respirar el aire puro y glaciar del Pirineo, y sentir la recompensa de mirar hacia abajo cuando has conquistado una cima, por pequeña que sea. Mi padre fue sin duda el responsable de que respete y disfrute de un modo muy especial la naturaleza. ¿Qué mejor entorno para sentir a Dios? ¿Qué mejor lugar para encontrarnos con nosotros mismos?

Música, guitarra, violonchelo… me enseñaron la importancia del sacrificio, la concentración y la sensibilidad. Me hicieron sentirme capaz de soñar, de disfrutar de todo tipo de música sin distinciones y de conocer mis limitaciones. Ahora es algo con lo que me resultaría difícil no vivir. No porque se me dé bien: la verdad es que la teoría se olvida rápido, pero el camino recorrido es perenne.

¡¡Marianistas!! Una palabra con múltiples significados: crecer en el conocimiento, en la amistad, en el juego y, sin duda, en el amor de Dios. Todavía recuerdo las viñetas de las parábolas de Jesús, que tanto me hicieron pensar y crecer. Me interesaba ese hombre que tanto hizo por nosotros; sería ese interés la razón por la que, unos años más adelante, decidí introducirme en el maravilloso mundo de Chamis.

Chamis. Ésta es otra de mis vocaciones. Dios me llena; es por Él por quien intento ser mejor cada día, y si Él está a mi lado (que, sin duda, lo está) todo es posible. Si está en mí, puedo darme a los demás. Darme a los demás como enfermera, siempre al cuidado del otro, y como monitora, para hacer llegar un poco de lo que Dios ha puesto en mí a los chavales. Estar con ellos, igual que Jesús anda junto a mí.

Este nuevo curso lo empiezo con ganas de disfrutar y de aprender de vosotros, como pequeños grandes sabios que sois. Si tuviera que elegir un sueño, ilusión u objetivo, sería que no salierais de ninguna reunión con las manos vacías, sino con el corazón lleno de experiencias, y que yo nunca acabara con el sentimiento de haber podido dar más.

No os olvidéis de sonreír… y dad esperanza.