Alberto Modrego

alberto.modrego @ chamis.org

“Dios no te habría dado la capacidad de soñar sin darte también la posibilidad de convertir tus sueños en realidad”

Alberto es monitor de apoyo.

Hola a todos. Me llamo Alberto, tengo 27 años y soy licenciado en Historia. Me gustaría contaros mi paso por Marianistas y qué me ha llevado hasta Chamis.

Mi vida entre los marianistas comenzó en el colegio Bajo Aragón. Entre otros muchos recuerdos, conservo con especial cariño un campamento conjunto con los Chamis en Castielfabib en el que participé cuando tenía catorce años, una experiencia que me marcó y que despertó mi curiosidad por la fe y por este estilo de vida. Lo que vivía era totalmente nuevo para mí y yo me resistía, intentando luchar contra aquello que me atraía fuertemente… por aquello de ser adolescente. Y así fue como empecé a sentir y comprender que había algo que me superaba.

A los dieciséis, a punto de salir del colegio, se me ofreció la oportunidad de ser monitor del grupo de fe al que yo siempre había pertenecido (los Chiquers) y, sin saber muy bien el porqué, dije sí. Era un primer paso. ¿Pero cómo empezar Bachillerato en otro centro sin perder este vínculo? Lo cierto es que ni me planteaba la posibilidad de venir a este colegio tan lejano, teniendo otro instituto tan cerca de mi casa, y al que irían mis amigos de toda la vida. Y otra vez, sin saber el porqué, me dejé guiar, confié y dije sí.
Continué como monitor en el Bajo Aragón durante mi Bachiller y, al empezar la carrera, fiché por Chamis junto a los nuevos amigos que hice en esos dos años. Ahora tocaba empezar la Universidad, anhelada y temida al mismo tiempo, y salía así a un mundo desconocido, apartado de todo este ambiente. Y como quería seguir formando parte de este espíritu, aposté por las Fraternidades Marianistas, en las que ya llevo cinco años con mi grupito “Carpe Diem”.

Respecto a cómo soy, incluso a mí me cuesta definirme. Diré que soy un tipo “algo bipolar”, al que le gusta moverse mucho; salir con los amigos para charlar, bromear, salir de fiesta, hacer excursiones…Pero por otro lado también soy muy tranquilo e introspectivo, al que le gusta quedarse quieto, observar, escuchar e imaginar. Será por eso que me gusta la educación, el atender, e intentar hacer ver otras realidades. Siendo así, tampoco sufro si me quedo en casa con un libro, película, escuchando música o escribiendo, en una tarde de manta y sofá (o cantando siempre que esté en la más absoluta intimidad). Últimamente estoy pillando el gustillo a inventar historietas, teatrillos, grabar videos e incluso intento hacer algún grabado y aprender a tocar la guitarra, aunque auguro que esto último se va quedar en eso: en intento.

Éste es mi décimo año como monitor, con la intención de continuar durante mucho tiempo, hasta que el cuerpo y las circunstancias lo permitan, ya que considero este grupo como mi segunda familia y porque la educación es algo que siempre me ha apasionado. Dicen de mí que soy el Mortadelo de Chamis: as del disfraz, aficionado teatrero, dicharachero y cantarín, que está a vuestra entera disposición.
¡Nos vemos en Chamis!